viernes, 26 de julio de 2019

Down By Law (1986)

Seguimos en el mundo de los films independientes pero primero, ¿qué clasifica como película independiente? Básicamente, toda cinta que sea producida fuera del sistema de los mayores estudios de cine, cuyo financiamiento y distribución se encargan las compañías independientes de entretenimiento, por lo que su presupuesto es considerablemente menor que cualquier producción de uno de los estudios grandes (Warner, Sony, Disney, etc). Irónicamente, como ya dije en las ultimas dos entradas del blog, todos estos factores solo ayudan a que los cineastas posean mas libertad a la hora de contar las historias que desean contar, siendo estas distintas, y la forma para contarlas únicas y originales. Y que mejor para hablar sobre este tipo de cine que con uno de sus referentes norteamericanos de los últimos 30 años, Jim Jarmusch, y su película de 1986: Down By Law (traducida por estos lares como Bajo El Peso De La Ley).
¿De que va la historia? Zack, un DJ de radio (interpretado por Tom Waits, el cantante con la voz mas grave del norte), Jack, un proxeneta (interpretado por el músico de jazz John Lurie, que ya venia de demostrar sus dotes actorales en el film anterior de Jarmusch) y Roberto, un turista italiano que entiende muy poco inglés (interpretado por el siempre carismático Roberto Benigni en su primer rol fuera de Italia) son encarcelados en la misma celda en una prisión de Nueva Orleans. A fuerza de pasar los días encerrados los tres juntos, una especie de relación va a surgir entre el trío.

A no confundir, este el film no es del estilo de The Shawshank Redeption, con grandes charlas filosóficas sobre la libertad y la búsqueda de redención, ni tampoco se parece a las cintas de planificación y escape de prisión a lo Escape From Alcatraz (aunque esta ultima si recibe un pequeño guiño). No señor, lo que le da su particularidad a esta cinta es evitar repetir esos caminos. La forma en que los personajes se vinculan es a través de charlas mas superficiales, juegos de cartas y cánticos sin sentido, pequeños gestos. No por eso una amistad menos significativa. Aunque breve, un vínculo que deja sus marcas. Por eso Jarmusch, con su ritmo narrativo tranquilo tan característico, ni se gasta en mostrar como es que los sentencian y los mandan a la cárcel, como planean y terminan escapando, por ahí no pasa el foco.
Para destacar también el pequeño elenco. Tanto John Lurie como Tom Waits cumplen sin problemas con el papel que se les dio (que si tenemos en cuenta todos los/las cantantes que no pueden expresar una emoción y actúan igual, creo que esta muy bien). Sobre todo Waits, que tiene un magnetismo innato que hace imposible no prestarle atención cuando aparece en escena. Además ambos aportan a la banda sonora, lo cuál es un lindo plus. Pero quien se lleva todos los aplausos es Roberto Benigni. Cuando se hace presente es cuando la cinta termina de iluminarse, una sonrisa se te dibuja mágicamente con solo verlo. Cada movimiento, cada gesto, cada frase, el timing cómico que maneja es de admirar. En especial si se tiene en cuenta que su personaje es el pegamento que mantiene junto al trío protagonista.
Denle una oportunidad y miren Down By Law. Como diría un gran sabio: "la pueden encontrar fácilmente allá por Av. Alcorta y Torrent". No dejen que el hecho que sea blanco y negro los tire para atrás, va a ser una linda forma de pasar una hora y cuarenta de su vida.

jueves, 20 de junio de 2019

Historias Extraordinarias (2008)

Hoy es el día. Después de dos años de existencia, este blog le abre la puerta al cine argentino. Desde que tengo uso de razón alguna vez escuché la frase "El cine argentino es una cagada" o "Acá en Argentina no se produce nada notable en cuanto a cine". Lo cual, si se presta atención solo a las películas que llegan a las carteleras de las grandes cadenas de cine y que cuentan con una campaña de publicidad importante, puede llegar a tener sentido. Salvo excepciones, las grandes producciones argentinas suelen quedarse a mitad de camino o rozar lo mediocre (ni entremos en lo que es el género comedia o comedia romántica porque podemos estar nadando en ese basural por horas y horas) y solo algunos de los aclamados "Clásicos" resisten el paso del tiempo. Pero si uno decide mirar mas allá de eso, y se mete en el mundo de los films independientes, se va a encontrar con una paleta muy amplia de historias, para todos los gustos y colores, contadas de mil formas distintas. Esto no evita que hayan productos fallidos, eso es inevitable, pero al menos la originalidad del intento hace la experiencia mucho mas interesante que la típica cinta mainstream. Y eso nos lleva a la película de hoy, una que mientras mas la pienso mas se esta convirtiendo en una de mis preferidas que este bello país nos ha dado: Historias Extraordinarias.
Si hay algo que no podemos decir de ese título es que sea falsa publicidad. ¿Cuál es la trama? Tenemos tres protagonistas, X, Z y H, cada uno con su historia independiente, quienes viven en diferentes ciudades del interior de la provincia de Buenos Aires y cuyas vidas son completamente ordinarias. Pero por las vueltas del destino, el primero mata por accidente a alguien y decide esconderse en un hotel, el segundo se obsesiona con la vida del que ocupaba su actual puesto de trabajo, fallecido hace poco y el último termina haciendo un encargo que no comprende para una apuesta de la cual no sabe de su existencia. Así, cada uno va a terminar metido en su propia pequeña aventura.
¿Por qué me gustó tanto esta película? Para empezar, esta contada de una forma muy particular: el 95% del film esta narrado. Salvo por un par de líneas por aquí y por allá, no hay más dialogo. La cinta funciona casi como un audiolibro, una novela de ficción separada en partes y a su vez en capítulos que nos es leída por alguien mas (las voces de Juan Minujin, Daniel Hendler y Verónica Llinás en este caso), y que en vez de usar nuestra imaginación para ponerle imágenes a las palabras, la película nos las brinda por nosotros. Que esto no resulte cansador es hazaña de Mariano Llinás, que además de dirigir y estar a cargo del guión, actúa. La forma de escribir de Llinás es bellísima, narrando la cotidianidad con mucha poesía, de una forma que a veces recuerda a Borges. A pesar de durar cuatro horas, cada final de capítulo te deja con ganas de más, como es la buena literatura.
Lo otro que hace destacar a este film es que todo el film sucede en distintas ciudades, pueblos y parajes del interior de la provincia de Buenos Aires (Azul, Alberti, Coronel Pringles, etc), algo que es poco común en las producciones argentinas, donde usualmente el Gran Buenos Aires es el fondo de la historia, y por lo tanto le da mucha frescura a la cinta. Siendo una persona que proviene de una ciudad chiquita (con alma de pueblo) en el centro de la provincia, cada personaje, cada detalle sobre como es un día cualquiera en uno de estos lugares, alejados de la gran metrópolis porteña, es muy acertado. La película se siente (o al menos así fue para mi) como una carta de amor a la gente del interior y sus historias, como siempre detrás del dicho "En los pueblos nunca pasa nada" en realidad hay vidas y experiencias increíbles, que parecen sacadas directamente de la ficción.
Vean "Historias Extraordinarias", esta en youtube al alcance de todos. No se asusten por su larga duración, se puede ver tranquilamente una parte por día (esta dividida en 3, de una hora y media cada una) como si fuera una trilogía. En mi opinión, se aprecia mucho más de esa forma. Es una cinta hecha con un presupuesto mínimo y mucha pasión, sin necesidad de grandes productoras detrás o caras conocidas (salvo por una breve aparición de Esteban Lamothe, injunable por esa época) para contar lo que desea contar. Es única y original, y eso nunca esta demás.
   
 

martes, 9 de abril de 2019

The Lobster (2015)

Dejamos de lado por un rato las películas de dudosa calidad para volver a los films que son realmente buenos. Y nada mejor para eso que recomendarles una cinta que tiene todos los ingredientes para convertirse en un clásico de esta década. ¿Sociedad muy parecida a la de la realidad pero con elementos de una distopia, estilo A Clockwork Orange o Her? Lo tiene. ¿Agudo y acertado comentario sobre algún aspecto de la sociedad como 1984? Claro que si. ¿Un final abierto a interpretación digno de una buena charla con amigos intercambiando posibles alternativas con café de por medio después de terminar la película, a la Inception? AFIRMATIVO. Y todo esto con un bello tono de comedia negra. ¿De qué film estoy hablando? Ni mas ni menos que la particular y genial The Lobster (La Langosta en español).
¿De qué trata? En la sociedad no se acepta la gente sin pareja. Seas soltero/a, viudo/a o tu pareja te haya engañado y dejado por otro/a, no importa, todas las personas solteras son enviadas a un hotel donde tenes 45 días para encontrar compañero/a romántico. Si una vez pasado el plazo la persona sigue sola, es convertida en su animal de preferencia por el resto de su vida. Así como suena, es la ley. Los individuos sin pareja que no aceptan esta orden social viven recluidos en el bosque como parias, escapando constantemente de la ley. En este contexto seguimos a David (interpretado por un bigotudo y panzón pero no por eso menos versátil Colin Farrell), un hombre que es dejado por su mujer y por lo tanto es llevado al hotel, con 45 días para volver a formar pareja. En un lugar lleno de gente bastante particular en la misma situación, algunos aceptando tranquilamente que tal vez sean convertidos en animales, otros desesperados por encontrar su "media naranja", David hará su mejor esfuerzo por volver a cumplir con los requisitos sociales y no terminar como una langosta (su animal de elección) pero las cosas pueden tomar un giro inesperado.
¿Qué es lo que hace especial a este film? Sin duda el guión, que es la estrella indiscutida de la cinta, lleno de humor negro. La forma en que satiriza el mundo de las relaciones románticas es muy gracioso, y lo mas importante, muy acertado. Y lo que lo hace destacar es que nos da las dos caras de la moneda. Porque si, la mayor parte de la película hace una crítica a como la sociedad trata a la gente soltera, como personas que no valen nada, no aportan a la humanidad, si están solas, equivalentes a animales. Muchas veces se comete el error de creer que alguien es definido por la persona que lo acompaña. Pero asimismo hay su porción de palos para como los/as solteros/as miran y prejuzgan a las parejas, como si decidir compartir tu vida con otro individuo equivale a pena de muerte. Esto acompañado por frases filosas que dan justo en el blanco (el comentario sobre el rol que aveces juegan los hijos en los matrimonios es maravilloso). Todo se complementa con escenas con un ritmo bastante particular, bien características del director y co-guionista griego Yorgos Lanthimos (quién se esta perfilando como uno de los cineastas mas interesantes y originales de la actualidad) lejos de la superedición y velocidad que siempre ofrecen la películas de comedia romántica hollywoodenses, lo que resulta fresco y sirve para apreciar la fotografía y la banda sonora.
Para completar, tenemos un amplio elenco que cumple con creces con los papeles que se les dio. Además de Colin, tenemos a Rachel Weisz (que luego volvería a trabajar con Lanthimos en The Favourite) cuyo rol implica no demostrar ningún tipo de sentimientos emotivos si es que quiere sobrevivir y a la vez dar señales muy sutiles de estar enamorada, Léa Seydoux (la francesa a quien pueden conocer como una de las protagonistas de Blue Is The Warmest Color), que interpreta sin problemas a la líder del grupo de los solteros que no tiene problema de hacer lo que sea con tal de que se obedezcan sus reglas, y unos muy coloridos personajes secundarios de la mano de los siempre geniales de John C. Reilly y Olivia Colman.
Aprovechen que esta disponible en Netflix y miren The Lobster. Sus dos horas ni se notan. Es un oasis de originalidad entre tanto remake, secuela y producciones basadas en algo, con un inteligente e interesante análisis social de como nos relacionamos y a que le damos importancia cuando nos fijamos en el otro. Puntos extra por un final que te deja recalculando y pensando distintas teorías posibles, algo que no sucede muy seguido últimamente. 

lunes, 25 de febrero de 2019

Acto De Violencia A Una Joven Periodista (1988)

Después de unas vacaciones y siguiendo en la vena de películas tan malas que son buenas, en la entrada de hoy se va a tratar una cinta bastante particular. Porque si bien se la puede agrupar dentro del mismo subgénero en el que también se encuentra Showgirls, puesto que ambas apuntaban al éxito y compartían ser proyectos ambiciosos, para fallar espectacularmente y por último ganar un público devoto convirtiéndose en un film de culto, las circunstancias de producción, su distribución y la causa de su nueva fama no podrían ser mas diferentes una de la otra.Y mientras que una parte de lo que hace tan notables a las cintas de culto como The Room o Plan 9 From Outer Space es el fenómeno que se arma alrededor de ellas, con gente vistiéndose como alguno de los personajes o llevando elementos significativos al film para participar de la proyecciones, en este caso el verdadero tour de force es la película en sí. Estoy hablando de ni mas ni menos que la que es considerada por varios como la peor película uruguaya, el nuevo clásico para juntadas con amigos: Acto De Violencia A Una Joven Periodista.
Primero lo primero, ¿de qué trata el film? Como bien su título indica, nuestra protagonista es Blanca (interpretada por Blanca Giménez, cuya carrera actoral después de esto es 404 error not found), una periodista radial que se encuentra en el medio de la realización de un informe sobre la violencia (así de general como suena). A su vez, gracias a su "única" amiga, Blanca conoce y se enamora perdidamente de Carlos. Pero no todo es color de rosa en la vida de la joven periodista. Un asesino psicópata sigue bien de cerca los pasos de nuestra protagonista con el único motivo de venganza contra ella y todos sus seres queridos.
¿Qué es lo que hace especial a esta cinta de la que probablemente jamas escuchó hablar en su vida? Tranquilamente podría adjuntarles el link del vídeo que hizo Te Lo Resumo Así Nomas donde en un minuto da suficientes razones para verla (mírenlo igual porque esta genial) pero si tuviera que describirlo en una sola palabra, bah, dos, seria: bajísimo presupuesto. El director, Manuel Lamas (de quien se sabe poco y nada y que solamente a partir de investigación en 2106 se dio a conocer que habia muerto en el 2004) no tenia ni un peso partido al medio a la hora de realizar el proyecto de su sueños, por lo que no solo se ocupo de la dirección y el guión sino también de la producción, la edición y de la musicalización. Como un Tommy Wiseau uruguayo pero sin ambiciones de ser actor y sin los millones de dolares de precedencia sospechosa. Pero Lamas se había puesto un objetivo, ni el Estado ni una gran productora iba a financiar su película. No señor, este iba a ser el primer video-film sin el apoyo de ningún subsidio o ayuda especial que iba a servir de inspiración para próximos cineastas de seguir este camino (como bien se puede ver en el texto escrito en papel del principio que Lamas filmó, porque ni siquiera había presupuesto para armar uno en postproducción). Sin embargo, el uruguayo se las ingenió para recibir algo de dinero de empresas privadas como Coca Cola, Wrangler, Hotel International ofreciendo poner "sutiles" propagandas de las mismas a lo largo de la cinta, o incluyendo marcas igual y luego exigirles que le pagaran. A pesar de todo su esfuerzo, la casi inexistencia de un presupuesto se nota, mucho, pero ese es parte del encanto de la película. Filmado con una sola cámara (olvídense de variedad de planos porque mover la cámara y repetir la escena era mucho trabajo)  y editada con, lo que parece, dos videocaseteras, por lo que la calidad visual y sonora se asemeja mas a un vídeo casero que hizo tu papá para tu primer cumpleaños que un film para estrenarse en cines.
El guión es lo otro que brilla maravillosamente, lleno de inconsistencias y cambios de rumbo hermosos, elevado por actuaciones de gente cuyo único crédito actoral es esta cinta. Si bien el personaje del asesino desarrolla su sed de venganza y arma su plan (el momento donde se va hasta las orillas del río para gritar a los cuatro vientos lo que planea hacer es un placer de ver) en el comienzo, la primer media hora de la película se podría clasificar casi como semidocumental ya que se nos muestra, sin ningún tipo de corte o edición, las entrevistas completas que Blanca hace sobre la violencia; para que los siguientes 40 minutos sean una película romántica donde vemos a la protagonista vivir un apasionado romance con el primo de su mejor amiga; hasta que en los últimos 20 minutos el asesino decide poner su plan en acción. En el medio hay escenas del calibre de un momento musical que nada tiene que ver con nada con el simple propósito de hacer publicidad a un cabaret o una cena que incluye panchos. Asimismo somos deleitados con conversaciones sobre nacionalismo, identidad nacional y devolverle al país lo que nos dio al crecer, y escenas con un gran sentido de cotidianidad e intimidad como tener una charla post-sexo sentados en la cama con una teta al aire sobre que comer después.           
Mientras que Showgirls fue ganando el estatus de culto gracias a su edición en VHS y las repeticiones en la televisión, Acto de Violencia se hizo conocida a partir de que un amigo del director subiera la película a YouTube en el 2010, donde puede ser encontrada hasta el día de hoy, siendo usada para las proyecciones que se organizan todos los años en Montevideo y que de a poco se están realizando en Buenos Aires. Y ahora yo les traigo la idea de utilizarla en reuniones de amigos como juego de bebida porque funciona perfectamente como tal. Tomen un trago cada vez que: aparezca alguien tomando una Coca o algún otro tipo de publicidad obvia, aparezca la voz en off de alguien leyendo con la pasión de quien lee la lista del super, alguien diga "Date vuelta", alguien diga "Bebote", cuando se use un innecesario slowmotion, cuando el sonido se corte para que empiece a sonar la banda de sonido. Si se les ocurre alguna mas bienvenidos.
Si necesitan mas motivos para ver la película la verdad que ya no se que decirles. Diversión asegurada para toda la familia (¿?), un verdadero espectáculo que debe ser experimentado en su gloriosa hora y media de duración al menos una vez en la vida, un regalo de nuestros vecinos uruguayos.
  

sábado, 22 de diciembre de 2018

Showgirls (1995)

Hoy es el día. Hoy por fin tocamos ese hermoso antro de "género", por así decirlo, de las películas tan malas que son buenas. ¿Cómo un film al que se lo considera malo ser a la vez bueno? Fácil, que gracias a todas sus fallas, que por cada dialogo malo, actuación mediocre, edición medio pelo, efectos y escenografía mas que cuestionables, resulte totalmente entretenido. Una experiencia tan placentera y que le brinda tantas alegrías al espectador que prefiere ver por décima vez una cinta que objetivamente tiene muy poco de bueno que ponerse a mirar una película de mayor prestigio. Hay algo adictivo en toda la experimentación. Es básicamente como el tomaco de Los Simpsons, sabe horrible pero necesitas más. ¿Qué se necesita para entrar en esta categoría? No mucho. En realidad, el elemento crucial que debe poseer el film y que hace que el grupo que forma este "género" sea tan heterogéneo (no importa si sean productos de estudios de renombre y gran presupuesto o independientes y con un peso partido al medio) es que haya fallado espectacularmente en lo que se hayan propuesto sus creadores, usualmente directores y guionistas, lograr con dicha cinta. Planet 9 From Outer Space, considerada la madre de toda esta categoría cinematográfica, Ed Wood la veía como la obra maestra de ciencia ficción que lo consagraría a él como director; The Room, probablemente la mas popular de todo este grupo, iba a ser el drama que definiría una época y haría de una estrella a Tommy Wiseau; el desastre hermoso Un Buen Día se convertiría en la versión argentina de la trilogía Antes del Amanecer/Atardecer/Anochecer, etc. Todo intento de redefinir un género, sea terror, acción, drama, ciencia ficción, fracasa de forma miserable y, como un accidente de auto que nos horroriza pero no podemos dejar de mirar, se convierte en un festival de humor inintencional y momentos incómodos. Y la película que toca hoy cumple con todas estas características sin esfuerzo alguno, el intento de drama erótico y uno de los mejores films para consumo irónico que nos dejó los 90: Showgirls.
¿De que va la historia? Nomi Malone (interpretada por Elizabeth Berkley, conocida por participar en el show infantil de Nickelodeon, Saved By The Bell, buscando con este papel algo que Miley Cyrus también buscaría casi dos décadas después, sacarse la imagen de estrella infantil con una sexualización intensa y repentina) llega a Las Vegas con la idea de convertirse en una bailarina de esos enormes shows que ofrecen los hoteles/casino de ahí. Por las vueltas de la vida se hace amiga y termina viviendo con Molly, una modista que trabaja para un show topless muy importante. Mientras espera su oportunidad para brillar, Nomi consigue trabajo en un bar de striptease. Gracias a Molly, Nomi va a entrar, de a poco, en el mundo del que ella tanto desea formar parte, pero tal vez las cosas no sean tan glamorosas como a ella le parecían.
¿Qué es lo que hace de esta película un verdadero disfrute de ver? Cada elemento que constituye al conjunto suma su pequeño grano de arena para lograr ese efecto humorístico no deseado, pero el destacado indiscutible es el guión. Escrito por Joe Eszterhas (que venia de los éxitos de Flashdance y Basic Instinct) a partir de mas de 200 entrevistas a strippers que trabajan en Las Vegas, la historia buscaba reflejar la explotación que experimentaban las strippers en dicha ciudad, como las bailarinas eran humilladas, usadas y verbal y físicamente abusadas por los hombres poderosos. Pero del dicho al hecho hay un largo trecho, y lo que parece solido en papel puede resultar algo totalmente distinto al momento de pasarlo a la cámara. Diálogos irrisorios, subtramas paralelas que no van a ningún lado y no suman nada al desarrollo del film, momentos al borde del ridículo, una protagonista mal escrita a la cual que resulta irrealizable alentar para que logre sus objetivos, una de las mejores peores frases que escuché en mi vida (atentos a la discusión sobre el trabajo de stripper de Nomi entre ella y uno de sus intereses romáticos, James). Todo contribuye a la experiencia de estar expectantes y atentos a con que situación al límite de lo absurdo nos va a sorprender el guión a continuación.  
Imposible no mencionar a las actuaciones, lideradas por una Elizabeth Berkley desesperada por que la tomen como una actriz madura y seria, apareciendo en topless en casi el 75% de la película y protagonizando escenas de sexo anatómicamente impracticables (no seria raro que Tommy Wiseau las hubiera usado de inspiración para realizar las escenas de sexo de The Room) y con una cara de pocos amigos y un casi inexistente carisma. También cabe destacar a Kyle MacLachlan (Dale Cooper para los fans de Twin Peaks) como un "villano" que jamás funciona, con un corte taza a medio hacer y celular siempre en mano, aunque el intento es mas que apreciable. Mención aparte para las coreografías, que son menos coreografías y mas un conjunto de piruetas y movimientos bruscos que alguien pensó que eran sensuales (en el Bailando de Showmatch han habido cosas mas elaboradas y elegantes). Paul Verhoeven, el director, mas conocido por sus cintas de ciencia ficción como Robocop y Total Recall, no sabe como filmar escenas de baile, a pesar de sus ganas de que esta cinta fuera la realización de su deseo de hacer un gran musical estilo MGM. 
Showgirls es algo que debe ser experimentado por uno mismo para entender el fenómeno de consumo irónico en el que se convirtió con el pasar de los años, salvandola del olvido luego de haber fracasado estrepitosamente en la taquilla y ser vapuleada por los críticos. No duden en mirarla y disfrutar de una comedia inintencional, perfecta para una juntada entre amigos con alcohol de por medio. Sus dos horas de duración ni se sienten con tanta cosa mal hecha para observar. Eso si, no es recomendable verla con familiares cerca si se quieren ahorrar momentos de incomodidad. 
             

martes, 27 de noviembre de 2018

Les Parapluies de Cherbourg (1964)

Luego de una ausencia debida a fuerzas mayores, retornamos a la recomendación de películas con nada menos ni nada mas ni nada menos que un musical. Pero no cualquier musical, sino uno bastante particular. En el cine, los films de género musical se pueden diferenciar en dos grupos: los que básicamente no tienen diálogo, el guión son una canción atrás de otra y cada movimiento de los personajes y extras está fríamente calculado, dando la sensación de una coreografía de larga duración (muchas veces suelen ser adaptaciones de shows de Broadway, como Les Miserables); y los que tienen números musicales específicos entre el diálogo, momentos donde se tira toda la carne al asador para expresar las emociones de uno o más de los personajes, los protagonistas de la escena tienen su oportunidad para lucirse tanto vocalmente como en su capacidad para la danza y en el cual mayor intensidad significa mayor cantidad de extras perfectamente coordinados (las producciones animadas de Disney de los 90 tienen una maestría en este sector). La película que les propongo hoy se mantiene al margen de estos dos tipos, siendo una rareza en el género. Estoy hablando del clásico francés de los sesenta: Les Parapluies de Cherbourg (Los Paraguas de Cherburgo por estos lares).
¿Cuál es la trama? Geneviéve (interpretada por una debutante Catherine Deneuve, lista para comerse al mundo y convertirse en la IT girl de los 60/70) es una adolescente de 16 años que vive en el pueblo costero de Cherburgo, Francia, con su madre, a la cual ayuda en su pequeña boutique de paraguas. Ella está profundamente enamorada de Guy (interpretado por Nino Castelnuovo), un joven mecánico cuyas únicas preocupaciones son cuidar a su tía enferma y poder casarse con Geneviéve. Todo pareciera marchar en orden hasta que Guy recibe una carta que le informa que es reclutado para servir en la guerra contra Argelia, y la pareja pronto se dará cuenta que la realidad es un poco mas compleja de lo que creían.
 ¿Qué es lo que diferencia a este film de otros musicales? Que todo el guión esta cantado ¿Pero no caería dentro del primer grupo de musicales? No, porque este no es un caso de una canción atrás de otra, sino que el diálogo, en vez de ser hablado, se canta. Al mejor estilo ópera, el universo que establece la película desde el minuto cero es que acá las personas no hablan para comunicarse, cantan, dándole una característica única dentro del género. Pero nada de coreografías elaboradas para cada movimiento, nada de extras que se suman de la nada a cantar, nada de canciones con estribillos pegadizos para que después se venda bien el soundtrack. Todo sigue funcionando igual que en el mundo real, con la excepción de que la gente no sabe emitir palabras a menos que sea cantando, acompañados por una banda sonora orquestal durante los noventa minutos de duración. Michel Legrand (al que se le abrirían las puertas de Hollywood con este film y pasaría a ganar premios con películas como El caso Thomas Crown) y sus hermosas composiciones de jazz, de simples ritmos y arreglos pero que se complementan perfectamente con la lírica, junto con las coloridas escenografías y vestuarios, son las estrellas indiscutidas de la cinta. 
 Segunda pero no menos importante es la historia. Aunque en un principio parece que vamos a ver otro caso de dos adolescentes que se aman y cuya relación va a ser puesta a prueba por algún conflicto externo (pares exigentes y la guerra son un gran combo) para luego triunfar el amor con un gran y épico final feliz, Jacques Demy tiene un as bajo la manga. El cineasta francés pone a disposición del guión todos los recursos cinematográficos de la época para poder retratar de la forma más fiel posible lo que implica el amor, crecer, tener que adaptarte a la naturaleza impredecible de la vida y aceptar que a veces las cosas no se cumplen del modo que uno espera. Página de la cual, 52 años después, Damien Chazelle tomaría nota a la hora de cranear y hacer La La Land.
Así que si andan con ganas de ver una película romántica más que especial y con gran música no duden en mirar Los Paraguas de Cherburgo. No le tengan idea a que el film sea todo cantado, luego del shock inicial no van a tardar en sumergirse en su universo y disfrutar de una hora y media de una hermosa estética, bien colorida y sesentosa, y una linda historia sobre la vida misma.
   

lunes, 13 de agosto de 2018

The Guest (2014)

Hablemos sobre la década de los 80, esa década que muchos extrañan y otros no vivimos pero que, como diría Sabina y al mejor estilo "Midnight in Paris", añoramos lo que nunca jamás pudimos experimentar. ¿Qué es lo que hace que esos años sean tan queridos? Básicamente, todo lo que gire alrededor del campo artístico (porque si nos fijamos en lo político, económico y social ya no dan tantas ganas de revivirlos), la música, el surgimiento y auge de tantas bandas y músicos que ahora son considerados de los mas grosos, las películas de terror sobrenatural, de acción, las comedias adolescentes y de fantasía dominaban las taquillas, y la moda, con esos afros llenos de fijador, aros gigantes, polainas, ropa de colores bien brillantes y muchas hombreras. Todo este amor ochentoso es la razón de porque en estos últimos años venimos experimentando homenajes y productos de lo mas variados empapados de esa nostalgia por un tiempo que habría sido mejor. Están los que solo buscan aprovecharse de esta tendencia actual para hacerse de unos pesos extra, teniendo como resultado series, films o álbumes sin ningún tipo de propósito y carentes de pasión. Del otro lado tenemos a quienes realmente siente cariño por esta década y lo que representa y solo buscan hacer un tributo a aquello que les dio tantas alegrías (Stranger Things es un gran ejemplo), y la película de hoy entra sin problemas en este último grupo, la que es una linda carta de amor a las cintas de terror de los 80: The Guest (El Invitado en español).
¿De qué va la historia? Los Peterson son una familia que hace muy poco perdieron a su hijo mayor en la guerra de Afganistán y lidian como pueden con esa tragedia. Un día, cerca de la fecha de Halloween, cae un desconocido en su casa, un tal David Collins (interpretado por el británico amado por tu mamá hasta tu hermana, Dan Stevens, mas conocido como Matthew Crawley en Downton Abbey y la bestia en la última remake de la Bella y la Bestia), que dice haber conocido a su hijo en el ejército. Con su carisma y encanto David se va ganando uno a uno a los miembros de la familia y logra que lo inviten a quedarse unos días en su casa, ayudando en distintos aspectos familiares. Las cosas parecen mejorar para los Peterson, pero este nuevo invitado parece tener un par secretos que podrían reaparecer.   
¿Qué hace que se destaque esta película entre tantas producciones que apuntan a los fanáticos del terror ochentoso? Un par de cosas. Primero, la parte de homenaje se siente genuina y esta muy bien hecha. Las influencias de John Carpenter están ahí, desde ciertas piezas instrumentales que recuerdan a las composiciones que el director realizaba para sus propios films, hasta ciertos ambientes que retrotraen a la cinta Halloween. También se siente la presencia del Terminator de James Cameron, con una amenaza imparable que siempre esta un paso adelante. Por suerte, el dúo de Adam Wingard, el director (que después dirigiría el desastre que fue la adaptación de Death Note para Netflix), y Simon Barrett, el guionista, saben que el género de horror tenia fallas o ciertas características medio cursis y las abrazan, dando como efecto final una mezcla de suspenso, acción y pizcas de comedia con las explicaciones justas y necesarias y con un final que, sin exagerarles, me dejo aplaudiendo a la pantalla de la computadora.   
Lo segundo, las actuaciones de los protagonistas. Dan Stevens muestra sus capacidades actorales con este papel, donde pasa de la pura simpatía a dar miedo en un pestañeo, que después terminaría de explotar protagonizando la serie Legion. Desde que aparece, sabes que hay algo mal con este personaje misterioso pero tiene tanto carisma que terminamos poniéndonos de su lado de a ratos. Maika Monroe (que el mismo año también seria la protagonista de It Follows) es quien va a desconfiar de David y hacerle frente cumpliendo el rol de la Sarah Connor de esta década con creces. Mención aparte a la banda de sonido, llena de canciones con sintetizadores por doquier que van como anillo al dedo con el ambiente que la cinta busca evocar. 
Así que si andan con ganas de ver un film entretenido, con tiros, buena música, actuaciones atrapantes y que a su vez es un lindo tributo de género, miren The Guest. Es corta (dura una hora y media), concisa y te deja con ganas de chusmear esas películas a las que hace honor.